El post anterior fue sobre por qué construí en vez de instalar.
Me preguntaba:
¿Por qué me siento tan cómoda reversionando lo ya construído hace décadas?
Esto viene de hace mucho.
Así que,
un poquito de historia (y nostalgia camuflada...)
Voy a empezar contando la historia en 1997 porque,
lo recuerdo,
fue el año en el que tuvimos dial-up en casa
y envié mi primer email.
De ahí todo lo que aprendí hasta hoy del mundo web.
Por aquel año, para publicar,
teníamos que saber HTML,
editar archivos
y subirlos a un servidor por FTP.
Luego de dos largos años...
En 1999 apareció Blogger.
El servicio que revolucionó el proceso de publicar en internet.
¿Para tanto? Sí. Re.
Porque separaron publicar de saber "programar"
A partir de esto solo teníamos que
entrar a una interfaz y escribir:
título → texto → publicar
Tres pasos.
Y se generaba una nueva página
que además ¡se ordenaba cronológicamente!
y quedaba disponible en internet.
Eso fue ENORME.
Más adelante, entre 2003 y 2008 (midiendo a ojo),
el blog explotó del todo.
Dejó de ser una tecnología copada
para convertirse en un formato cultural.
WordPress, Blogger (y muchos otros)
hicieron que publicar contenido regularmente
se convirtiera en una actividad normal en internet.
Y ahí aparece algo que hoy damos por sentado:
el contenido pasó a ser dinámico.
Traducido:
ya no necesitábamos que un desarrollador modificara el HTML del sitio
cada vez que queríamos publicar un artículo.
¿Qué vino después? Evolución...
Blog
↓
CMS
↓
WordPress / Drupal / Joomla
↓
Headless CMS / APIs
↓
ABM personalizados
En cada capa de esa evolución
hubo gente resolviendo cómo hacer que publicar contenido
sea más simple.
Mi generador de blog no es tan distinto en su intención.
Y no. Esto no es nuevo para mí.
Aprendí HTML en 1998 y armé mi primer sitio web ese mismo año.
Desde entonces, la costumbre es la misma:
entender cada parte de lo que hago,
antes de implementar cualquier cosa.
Soy Marina y en eso sigo hoy.
Creando,
construyendo,
buscando que te represente_